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11月26日 SOPA DE AJO, CASTELLANA, CALADA, COSTRADA
Cuando cae la noche...
SOPA DE AJO; SOPA CASTELLANA; SOPA CALADA; COSTRADA
Sopa de ajo sola, tradicional (para cuatro):
En aceite (hacerlo en un cacharro de barro ya es de nota, pero sirve cualquier cazuela normal) se fríen a fuego medio 5 o 6 dientes de ajo pelados y picados en trozos medianos junto con media barra de pan duro cortado en trozos o rodajas (también sirve el normal, pero queda peor). El pan debe freírse (sin que se queme) y absorber el aceite, y los ajos deben igualmente freírse, coger color, pero sin que se pongan negros.
Cuando aquello ha cogido color se aparta la cazuela del fuego, se deja que el aceite se temple un poco y se añade una cucharadita de pimentón del mejor, que se refríe con lo demás durante un momento teniendo mucho cuidado de que no se queme; es cuestión de darle un par de vueltas.
A continuación, sobre el pan frito y todo lo que contiene la cazuela, se añade un litro de agua (si se tiene caldo, tanto de carne como de verduras, mejor, pero sólo con agua también queda bien) y se sube el fuego. Cuando hierve se pone el fuego al mínimo y se deja que cueza muy despacio durante diez minutos o un cuarto de hora. Luego se apaga y se deja reposar un rato antes de comérsela.
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Esta es la sopa de ajo normal, la de toda la vida, pero admite muchas variaciones:
1/ Freír un tomate pelado y en trozos con el pan y el ajo; lo demás, igual. (También, en vez de freír un tomate, se puede añadir algo de salsa de tomate frito que se tenga hecha, que le da muy buen sabor; esto se debe hacer cuando ya se echado el agua).
2/ Freír un poco de chorizo desmigado o de jamón en trocitos junto con el pan y el ajo. Por supuesto, se pueden freír las tres cosas juntas, chorizo, jamón y tomate.
3/ Al acabar, cuando ya ha cocido y vamos a apagar el fuego (esto se puede hacer tanto si le hemos añadido tomate, jamón o chorizo, como si no), se añade un huevo. Se casca, se deja que la clara caiga en chorritos y vaya haciendo tiras blancas al entrar en el líquido hirviente, y luego se pincha la yema y se deja que caiga a gotas sobre el líquido. Si se echa la yema entera, sin romper, se cuaja y se convierte en un bloque amarillo que no se hace trocitos, que es lo suyo. Por supuesto, también se puede añadir el huevo batido. En cualquiera de los casos se observará que éste se convierte en tiras blancas y amarillas (la clara y la yema).
4/ Un chorro de vino (menos de medio vaso de vino), añadido con el agua, le da muy buen toque al resultado final.
5/ A la sopa de ajo se le puede añadir un poco de cualquier guiso que se tenga hecho y a mano, como un resto de lentejas, unas judías verdes que han sobrado... (etc.), lo que se lleva a cabo una vez que esté hirviendo. Así espesará un poco y estará mas sustanciosa.
Si la sopa es muy historiada, es decir, tiene un poco de todo aparte del pan, el ajo y el pimentón (chorizo, jamón, tomate, huevo o alguna de estas cosas), se le suele llamar sopa castellana.
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Otra forma de hacerlo es la siguiente: sopa calada, costrada.
Se fríen despacio y en aceite ajos en trozos, y cuando tienen color marrón (no negro) se añade el pimentón. Se le da una vuelta con mucho cuidado de que no se abrase y se añade el agua. Se deja cocer diez minutos, y cuando ha cocido se vierte este caldo en una fuente con borde cuyo fondo contenga suficientes rodajas de pan duro; a esto se le llama "calar el pan" o "calar la sopa". Se deja que el pan absorba el caldo, y tras un reposo de cinco o diez minutos se puede comer. De esta forma también queda muy bien.
Si esta fuente con la sopa calada se mete a horno suave, a menos de 100º y con el horno encendido sólo por debajo, y se mantiene allí bastante rato (hasta coger la costumbre, es decir, las primeras veces que se haga, es preciso vigilar lo que sucede cada diez minutos), se observará que se va resecando, y cuando esté a nuestro gusto, más o menos seca, se come en un plato llano con tenedor en vez de con cuchara. Así también queda muy bien.
Por último: si además se gratina la parte superior en el horno para que haga costra, lo que tenemos es una costrada, plato antiquísimo de la cocina española que confeccionaban metiéndola en aquellas calefacciones que había antaño en las casas de pueblo antiguas y llamaban gloria. Y bueno, si por encima se añade bastante queso rallado a la hora de gratinarlo (queso del mejor, por supuesto), el resultado entonces ya no tiene nada que ver con la humilde sopa de ajo, pero está tan bueno que a los niños les encanta (que ya es difícil), y así comen sopa de ajo, que suelen odiarla.
La sopa de ajo, todas las sopas de ajo, desde la más sencilla a la más complicada, constituye una cena buenísima, baratísima, facilísima de hacer y de lo más digestiva, de forma que no se puede pedir más.
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Ah, y si alguien está interesado en el cine, puede echar una ojeada a esta página de reciente publicación:
HISTORIA DEL CINE PARA IGNORANTES
11月6日 Cómo hacer una fabada buena- Esta es la receta de fabada del rockero (también llamado Monticola). Pertenece a uno de mis libros (novelas de aventuras), uno que se llama "Crucita y yo", y me parece que ya la he puesto en algún lado (en alguno de mis innumerables blogs), pero ni sé en dónde ni tengo ganas de averiguarlo, pues perdería toda la tarde. Eso sí, todo lo que se dice es verdad, literalmente cierto.
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Uno de aquellos días Crucita cometió la imprudencia de decir a Monticola lo siguiente. –Oye, ¿cuándo nos vas a hacer una fabada? Llevas años diciéndome que vas a hacer una y aún no la he probado. ... y entonces el Rockero hilvanó una de las suyas. –Hacer una fabada es muy fácil, escúchame bien, yo sólo te digo tres cosas: las fabes deben brillar. Si su piel es mate te han engañado, te han vendido del ejercicio anterior; esa es la primera... Oye, ¿no me has dicho que te lo cuente? Pues escucha. ¿Tú sabes qué es un cerdo granillero? Pues es el cerdo que necesitas, un cerdo que se ha alimentado de las bellotas y castañas caídas en el suelo; esta, la segunda. Te costará encontrarlos, pero cuando tengas ambos ingredientes, ya puedes ponerte a cocinar. Con un poco de cebolla, otro poco de ajo y unos chorros de aceite de oliva no puedes fallar, te quedará bien hasta el pantruque. Y al final, cuando vayas a servirla, ten en cuenta que las fabes se sacan a la mesa en una sopera del siglo XVIII, una sopera del Barroco; si no, no es lo mismo... ¡Ah!, y la tercera, que se me olvidaba. Si se toma café debe ser de puchero, y en plan de rizar el rizo, es mejor tomarlo por el culo; hace muchísimo menos daño. Sí, no os riáis. El café, a partir de ciertas edades, es mal admitido por el estómago y se debe tomar directamente a través del intestino grueso en forma de lavativa. ¿Os seguís riendo? Bueno, ya os enteraréis de mayores de lo que vale un peine. ¡Qué atrevidas sois las jóvenes! Sin embargo, aquí no vamos a hacer una fabada. Mejor vamos a hacer unas verdinas con andaricas, que son mucho más digestivas. ¿Tú qué dices? –¿Yo...? Que sí, claro. ¿Cuándo las hacemos? –Pues si queréis, mañana. Vamos a un sitio que sé yo, compramos todo, y mañana... Pero para comerlas pasado, ¿eh? –Bueno, como usted diga; nos las comemos pasado. ... y cuando al día siguiente estábamos en la cocina guisando..., vamos, yo mirando, la niña con delantal y ayudando y Monticola con sus manejos, él trajo dos libros y, dirigiéndose a Crucita, dijo, –Ya sé lo que tú eres, lo he encontrado mirando un libro de cocina y luego el diccionario. Mira, aquí lo pone, escucha. Tú no eres una gallina de Guinea como tú te crees, ni tampoco una cigüeña. No, mujer, lo que tú eres es una chachalaca. –¿Una chachalaca? ¿Y eso qué es? –y Monticola, todo seguido, leyó, (...)
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Nota: el que quiera enterarse de lo demás, que lea el libro.
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Posdata: Esto es una broma, pero en este blog hay varias recetas que hablan en serio de fabadas y alubias, y para que no tengáis que buscarlas os pongo los enlaces:
alubias con langostinos y mejillones
10月17日 Pote asturianoUna de las playas que hay entre San Esteban y Avilés
Se ponen a remojo unos 100 gr de fabes durante una noche; se añade un pelín de bicarbonato.
A la mañana siguiente se hacen hervir y se espuman con todo cuidado.
Se añade una berza muy picada y agua fría para que cueza todo bien. También se añade compango asturiano, un chorizo, una morcilla, bastante lacón con hueso...; en fin.
Se deja cocer todo junto a fuego muy lento y tapado durante dos horas, al cabo de las cuales estará todo perfectamente hecho. Entonces se añaden patatas en trozos medianos (más bien pequeños) y se deja que cuezan en ese guiso otra media hora.
Se deja reposar, y si es hasta el día siguiente, mejor.
Cuando esté frío se quita la capa de grasa que habrá por encima, y se recalienta. Cuando esté caliente se sacan las carnes y se trocean, y, o bien se sirven aparte, o bien se añaden al guiso.
El pote asturiano, pese a que parece de muy fácil confección, tiene un punto difícil de coger, es decir, que la primera vez que se hace suele salir una chapuza de campeonato, por lo que no hay que desanimarse sino perserverar en el empeño e ir probando diferentes formas de componerlo.
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El pote asturiano es un guiso buenísimo, pero buenísimo buenísimo, una cosa exquisita y que poca gente (fuera de Asturias) conoce de verdad. Allí se hace cotidianamente, pues es, junto con la fabada, algo así como el plato nacional. Un sitio (cuyo nombre no recuerdo) en el que nos dieron uno exquisito, está en una carretera que sale a la derecha de la que va de Oviedo a Mieres, a la altura de Soto de Ribera (o sea, a la altura de la térmica). El pueblo (o el barrio, que no estoy seguro) se llama Llagú, y sólo hay un restaurante, o sea, que no tiene pérdida.
Recomiendo a todo el mundo que visite ese sitio, y que coma (allí y en todas partes) mucho pote asturiano, que es buenísimo para todo. 9月7日 Curiosidades de la vidaCURIOSIDADES DE LA VIDA: una verdad contrastada con números
(Esto no es un trozo de una de mis novelas, pero da igual, sirve lo mismo).
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Si en enero de 2005 hubieses invertido 1.000 euros en acciones de Nortel Networks, una empresa de las que llaman "gigantes del sector de las telecomunicaciones", hoy tendrías 59 euros.
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Si hubieses preferido invertir esos 1.000 euros en acciones de Lucent Technologies, otro "gigante del sector de las telecomunicaciones", hoy tendrías 79 euros.
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Ahora bien: si en enero de 2005 te hubieses gastado 1.000 euros en SIDRA (en la bebida, no en acciones), te la hubieses bebido toda y hubieras revendido solamente las botellas vacías, hoy tendrías 90 euros.
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Conclusión: en eso que llaman actual escenario económico, pierdes menos dinero esperando sentado y bebiendo sidra todo el día.
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(Extraído de un correo de un amigo, y lo traigo a este lugar porque es la pura verdad. Como se puede deducir de lo anterior, lo que dicen los banqueros, los políticos, etc., o sea, los que hacen como que nos gobiernan, acerca de las virtudes del trabajo, el crecimiento, el estado del bienestar y otras zarandajas con que intentan enredarnos, es mentira. Los números demuestran que es mejor no hacer nada, o, en todo caso, nada de lo que ellos aconsejan). 6月16日 Influencia del alcohol sobre la escrituraTrucos diversos sobre el arte literario. Capítulo primero.
Está demostrado que con la ayuda de un litro de cerveza pueden escribirse, cuando menos, doscientas palabras1.
Una novela normal tiene ochenta mil, es decir, cuatrocientas veces doscientas, de donde se deduce que con cuatro hectolitros de semejante bebida, que son una miseria, se puede escribir una novela, y estas son apreciaciones muy por encima de la media; lo más probable es que se pueda hacer con una cantidad mucho menor.
"La poesía y el alcohol caminan juntos bajo las estrellas". (Proverbio de ignorada procedencia2 que conocen muy bien la mayor parte de aquellos que se dedican a semejantes labores).
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1 Con un litro de sangre se puede componer una novela entera.
2 En realidad, debido a la pluma de Camargo Rain, al que de súbita forma vino a la mente mientras leía Ben Ammar de Sevilla, de Claudio Sánchez Albornoz (debe de ser que allí se dice algo muy parecido); hay que tener en cuenta que la prosa no es sino un caso particular de la poesía. A este respecto puede leerse lo que en la Gramática de la lengua española de Emilio Alarcos se dice sobre la curva y contorno de entonación, en la página 49 y siguientes, edición de Espasa promovida por la Real Academia Española en la colección Nebrija y Bello. Puede consultarse en internet.
5月29日 PistoPisto pisto (o manchego)
En una sartén grande se echa aceite. Se fríe cebolla picada, bastante, y ajos picados. Luego pimiento verde, también bastante, y algo de rojo. Cuando todo ello se rehogado un tanto (un cuarto de hora) se añaden tomates pelados en trozos (pueden ser tomates enteros de lata, y así no hay que pelarlos), que sueltan mucha agua, y se deja cocer el conjunto, destapado y a fuego lento. Cuando el agua se ha evaporado y aquello tiene aspecto de fritada, semiseco aunque aceitoso, es el momento de comerlo. A fuego lento, que es como mejor queda, puede tardar un par de horas. Al pisto, a veces, se le añaden cosas como calabacín o berenjena, o también huevo batido para hacer una especie de revuelto, pero el pisto manchego que yo conozco no lleva nada más que lo arriba descrito y tiene apariencia de fritada, aunque casi todo el mundo piense otra cosa. El pisto se puede guardar en la nevera durante bastante tiempo para ocasiones posteriores. También se puede congelar, que no le sucede nada. Se puede utilizar como base de muchos guisos, como los arroces (con pescado, con carne, etc.) o los calamares, ya sean en su tinta, con patatas o de otras maneras. En las foto se ve cómo es antes de empezar a freír y cómo queda al final. A propósito, ¿quién quiere ver un peli muy corta que no tiene nada que ver con el pisto? http://www.youtube.com/watch?v=cv1PW7UlGFI o también... 5月13日 Rape alangostado-
Esto es relativamente fácil de hacer. Lo único que hay que tener muy en cuenta es que el rape es un pescado muy delicado, y como todos estos bichos, no es lo mismo cocerlo bien que cocerlo poco o cocerlo demasiado. (Porque se trata de cocerlo, como se va a ver).
Se limpia la cola del rape (previamente deshuesada en la pescadería) al grifo, se seca, se ata con cordel (como la carne para asar) y se unta entera de aceite del bueno y luego de pimentón (también del bueno: véase la foto).
A continuación se envuelve bien envuelto en papel de plata, sin que queden resquicios, y se pone a cocer en agua. ¿Cuánto tiempo? ¡Ah!, he ahí el quid de la cuestión, pero puedo dar algunas referencias: si la cola pesa un kg, entre diez minutos y un cuarto de hora. Si pesa dos kilos, entre veinte y veinticinco... Estos datos son puramente indicativos, y que nadie se fíe un pelo. La única regla la da el método empírico. Por lo tanto, lo que hay que hacer es experimentar.
Al final se corta en lonchas, se coloca sobre una cama de lechugas variadas y queda como se ve en la foto de abajo, a título de ilustración. Se come con mayonesa.
- 4月15日 ALUBIAS CON LANGOSTINOS Y MEJILLONESSe cuecen en agua quince o veinte mejillones hermosos (hasta que se abran, no más); el caldo se cuela, los mejillones se reservan y las cáscaras se tiran.
Las alubias, remojadas y con bicarbonato -que es mejor que sean jóvenes (pochas), o verdinas, pues son más adecuadas para este uso-, se ponen a cocer con algo de zanahoria y un trozo de patata en mitad del agua del remojo y otra mitad del caldo de mejillones que acabamos de hacer. Las pochas se hacen en seguida, en media hora o tres cuartos, pero si son alubias normales se dejan hasta que se hagan, cosa de dos horas o algo más; depende, pero eso ya se ve.
Mientras las alubias cuecen se fríe en sartén una cebolla picada, y puerro y ajo, si se quiere, y cuando está hecho se añade salsa de tomate y se deja que cueza un rato para que se mezcle todo. Se añaden entonces una cantidad proporcionada de cabezas y cáscaras de langostinos (hay que pelarlos en crudo antes, pero se pelan muy fácilmente), reservando los cuerpos enteros aparte. Se añade algo de agua y se deja cocer tapado un rato, media hora o más, de forma que el líquido se reduzca un poco. Al acabar se pasa el contenido por el chino apretando bien las cabezas y las cáscaras, cuya sustancia se escurre dentro de la sartén. Con esto hemos conseguido una salsa rojiza que debe oler inconfundiblemente a marisco.
Cuando ya parezca que las alubias están hechas se añade la salsa de los langostinos y se deja que cueza el conjunto un cuarto de hora, y cuando este tiempo pase se añaden los cuerpos de los langostinos partidos en dos. Por último, cuando los langostinos hayan cocido uno o dos minutos en el guiso (estarán hechos de sobra, y si no, se ponen duros), se agregan los mejillones ya cocidos, limpios y algo troceados.
Se mueve la cazuela cogiéndola por las asas para que aquello se asiente y, tras un último minuto de calor, se deja reposar. Se puede comer de inmediato, pero este guiso está mucho mejor al día siguiente, luego es preferible hacerlo el día anterior al que se vaya a comer. 4月1日 Arroz con patatas y bacalao- Esto es sencillísimo de hacer, muy barato y muy bueno. En cacharro ancho tipo sartén se fríen algunos ajos picados. Una vez que tienen color se añade una taza de arroz y una patata cortada en dados gordos. Cuando todo está medio frito se añade también un poco de pimentón, y fuera del fuego se le da una vuelta procurando que se fría y no se queme. A continuación se agrega agua, a razón de tres veces la cantidad de arroz, y una hoja de laurel, y se deja que se establezca la ebullición. Entonces se pone el fuego al mínimo, se añade el bacalao (que pueden ser unas raspas o un trozo con espina, de lo más feo, pues es para que dé sabor y carácter al asunto; va muy bien algo de carne desmigada y completamente limpia de espinas y pieles, y así luego no se tira nada) y se mantiene borboteando unos 25 minutos. Al cabo de ese tiempo el arroz estará hecho de sobra, y para comprobar el estado de las patatas se pincha una con un cuchillo, aunque también deberían estar hechas. Si queda un poco caldoso, no importa. Se deja reposar durante 10 minutos y se puede comer. 3月16日 PATATAS A LO POBRE
Patatas a lo pobre Se pelan patatas y se cortan en discos finos. Se fríen en aceite de oliva muy poco caliente y mucho rato, de forma que sea más cocerse que freírse. (En ningún momento se pone el fuego fuerte). Se fríen con muchos trozos de pimiento verde y algunos dientes de ajo sin pelar. Deben quedar pastosas y nada churruscadas, y al acabar se escurren más o menos del aceite y se colocan en un plato; si el aceite es de verdad, el resultado es buenísimo. (En las tierras del antiguo reino de Granada se las comen con huevos fritos, y de esta forma constituyen una comida –o una cena– superior).
3月3日 Merluza rellena-
Particularmente, no soy partidario de someter a fantasías culinarias a la merluza, menos a la cola, que queda perfectamente si se la cuece lo justo y se sirve caliente y con una mayonesa legal, esto es, recién hecha y con aceite del mejor. Sin embargo, cabe la posibilidad de decir en la pescadería que le quiten la espina y la abran, en cuyo caso se puede rellenar y meter al horno; también queda muy bien. El procedimiento es el siguiente:
Se abre una cola de merluza y se quita la espina. Se parte en dos trozos. El relleno se compone de huevo cocido picado, colas de langostinos o gambas crudas (peladas, claro es), jamón muy picado y un picadillo de almendras sin freír. Se coloca el relleno sobre una de las partes de la merluza y se tapa con la otra, y ésta se unta con mayonesa y se añade mucho queso rallado por encima. Se mete al horno hasta que se haga, que depende del tamaño de la cola y de la temperatura del horno, pero que puede ser media hora, tranquilamente, o más.
En las fotos se ve cómo es antes y después del horneado.
2月15日 GUISANTES DE VERDAD-
Como ya llega la primavera, época de los guisantes, pongo esta receta para que el personal no se limite a comerlos de lata o congelados, que son mucho peores, sino que curre un poco, los compre en el mercado según vienen de las huertas, los desgrane y los guise, que vale la pena.
Guisantes Los guisantes, una vez desgranados, se cuecen (con un poco de sal) en la olla a presión durante 10 minutos. En cazuela, por lo tanto, habría que tenerlos de media hora a tres cuartos, más o menos. Solos están buenos, pero están mejor si se arreglan de alguna manera. Por ejemplo, se hace un refrito de cebolla, ajo y zanahoria, y cuando aquello esté medio pochado se añade un poco de patata y nabo que haya cocido con los guisantes; también un huevo duro en trozos. Luego se añaden los guisantes cocidos, pero cuidando de no revolver demasiado pues son delicadísimos; se rompen de mirarlos. Asímismo se pueden rehogar con algo de jamón o chorizo desmigados que hayan pasado por la sartén. Para estofarlos se fríe cebolla, ajo y zanahoria (todo más o menos picado), y se añaden los guisantes y un poco de agua. Se deja cocer el conjunto (tapado y a fuego muy lento) hasta que los guisantes estén tiernos, que será de media hora a tres cuartos. 2月1日 ALCACHOFAS EN BENICARLÓEn Benicarló -como se sabe, "capital mundial de la alcachofa"- se celebra por estas fechas una jornada sobre la degustación de tan excelente producto, buenísimo para el paladar, por supuesto, pero también para el hígado y el sistema digestivo en general. Montan tenderetes en varias calles, y allí, rodeados de la totalidad de la población, pues todo el mundo se pone ciego, los restaurantes de la localidad ofrecen porciones de sus recetas (algunas completamente fantásticas) por módico precio. Lo que más me gustó fueron unas que iban estofadas con mejillones y langostinos (no veas cómo olían, y cómo sabían...), pero había toda clase de cosas: al natural, con fideuá, arroz, marisco, carne, queso, asadas, cocidas, con aspecto de chupa chups..., en fin. (La foto está hecha allí).
Como no tengo otra cosa, y las fantasías son difíciles de desentrañar en su verdadera esencia, pongo una receta clásica que viene en mi libro (de cocina). Garantizo que quedan de película, aunque, eso sí, hay que pelarlas muy bien para que luego, a la hora de comerlas, aquello parezca mantequilla.
Alcachofas Las alcachofas deben ser gordas, hermosas y prietas; es decir, al apretarlas deben estar duras. Se hace una salsa en una cazuela: en no demasiado aceite se pochan muy lentamente dos cebollas picadas, y mientras tanto se limpian las alcachofas. Se quitan muchas de las hojas hasta dejar el corazón; el tallo debe quedar con él, o se corta, pero en todo caso se pela, porque si no amarga el guiso. La parte de arriba de los corazones, que son duros, se cortan con un cuchillo y se tiran. Las hojas que se han retirado se guardan para lo que se verá. En la olla a presión se colocan las alcachofas ya peladas con algo de agua. A continuación se añade sal, un cuarto de vaso de vinagre y medio de vino blanco. Esto se pone a hervir y se deja que evapore mucho, y cuando queda poco líquido se añade un vaso completo (cuarto de litro, o algo más) de caldo de gallina, que se deberá tener hecho. También dos dientes de ajo y una hoja de laurel, y si queda muy seco se añade más agua. Encima, en el cesto de las cosas al vapor, se colocan las hojas que se han retirado de las alcachofas. Se cierra la olla y se tiene hirviendo durante diez o doce minutos. Al cabo se abre y se levanta y aparta el cesto, que tendrá las hojas ya cocidas. Los corazones de las alcachofas (con los tallos, que una vez cocidos son lo mejor) se colocan sin romperlos en la cazuela de la salsa de cebolla y se añaden los avíos de la olla, los ajos aplastados y algo del caldo. Se calientan cuando se quieran comer, y se sirven enteros y con la salsa por encima. Las hojas sueltas se raspan por el sitio de la sustancia con un cuchillo, y lo que va saliendo, que suele ser bastante, se echa en un recipiente. Con dos huevos batidos, algo de leche, un poco de harina, otro poco de pan rallado y todo lo verde que se haya sacado de las hojas, se hace una masa verdosa que se fríe echándola a cucharaditas en aceite no demasiado caliente, con lo que se consiguen unos fritos de alcachofa que están superiores. Si a la masa con la que se hacen los fritos de alcachofa se le añade un poco de chorizo desmigado –pero chorizo del bueno–, los fritos cogen un sabor superior; aunque va en gustos, yo creo que están mejor que solos. Y si en vez de migas de chorizo, se le añaden unas de bacalao del que se come crudo, entonces el resultado es espectacular.
1月2日 Un año más-
Camargo Rain, fotógrafo, autor de numerosos cuentos chinos y otras narraciones, ala-pívot en los ratos libres, correcaminos, cocinero por obligación y músico por afición, aficionado a la cerveza y otras hierbas, defensor de la gramática y observador de los cielos estrellados... –amén de otros títulos que me callo–, aprovecha la ocasión para desear a todo el personal que lo pase lo mejor posible en este 2009 que nos ha llegado de manera tan discreta, y ya que estamos de recomendaciones, para enviaros estos enlaces (son los de mis blogs) que a lo mejor os divierten.
Trozos de mis novelas, para que quien quiera, lea. Sobre cómo se escriben diez novelas en diez años La verdadera historia de Juan Evangelista, novela Otras consideraciones sobre la extensa vida de Juan Evangelista Desde la terraza de mi transatlántico
12月16日 Langostinos a la sartén- LANGOSTINOS A LA SARTÉN
Hablo hoy de los langostinos porque parece una comida muy de Navidad, algo que se repite en tantas mesas durante la Nochebuena. Todo el mundo (o casi todo) los hace cocidos, y luego, con una buena mayonesa..., pero veo mucho menos esta otra forma de prepararlos, que a mí me parece mejor.
Se deja que los langostinos se descongelen y se escurre el agua que puedan soltar. Se calienta una sartén (debe estar bastante caliente) y se echa algo de aceite del bueno, tampoco demasiado. Cuando humea se colocan varios de estos animales sobre ella y se deja que se hagan uno o dos minutos, depende del tamaño. Sin bajar el fuego se les da la vuelta con una espumadera y una cuchara de palo, y sobre la sartén caliente se añaden unos chorros de vino blanco, algo de vinagre y un poco de sal. Como la sartén está caliente se producirán abundantes chisporroteos y se desprenderán algunas nubes de vapor avinagrado, pero esto es lo suyo, pues de esta forma se hace el caldo tan necesario para cocerlos. Uno o dos minutos más y estarán perfectamente hechos, y con un sabor magnífico. No hay que pasarse de tiempo, pues se endurecen y quedan peor. Como es lógico se hacen por tandas, pero esto es fácil, pues una vez hechos los primeros se añaden a continuación los siguientes, y de vez en cuando un poco más de aceite, vino, vinagre y sal; eso ya se va viendo, pues el aspecto lo pide. Al final se echa por encima toda la salsa que haya quedado en la sartén, y se sacan de inmediato a la mesa pues se deben comer calientes, que es como mejor están. Al comerlos se pringa uno bastante los dedos, pero esto también carece de importancia, pues siempre cabe el recurso de chupárselos para que no se pierda nada de sustancia. - 11月16日 HUMUS, cocina árabe-
El "humus" es una especie de puré, o paté, que se hace, sobre todo, con garbanzos; pertenece a la cocina árabe y, aparte de ser de muy fácil confección, le gusta a todo el mundo. Se toman los garbanzos de uno de esos botes de cristal que venden en los supermercados y vienen ya cocidos, y se lavan en un colador (desechando el líquido) para quitarles todos los conservantes y demás productos extraños. Se echan en el vaso de la minipimer y se añaden 3 dientes de ajo pelados y picados; algo de comino; sal y pimienta; el zumo de un limón; una cucharadita de pimentón del bueno; 2 cucharaditas de semillas de sésamo tostadas (las venden en las herboristerías) y aceite de oliva del mejor, un buen chorro, o dos. Se mete la minipimer y se convierte el contenido del vaso en una masa. Si queda demasiado espeso se sigue añadiendo aceite hasta que tenga más o menos la textura y aspecto de lo que se ve en la foto. Se come con pan, o también sirve para untarlo sobre trozos de tomate de un tamaño que uno se pueda meter entero en la boca. Como relleno para empanadillas está superior... (y etc., etc., etc., que sus aplicaciones deben de ser infinitas, pero esto que lo invente cada cual).
10月31日 Ternera asada de "LAS OLAS", restaurante legendario
La receta que pongo hoy es la de la legendaria ternera asada que daban en un restaurante (auténtica casa de comidas al viejo estilo) que se llamaba "Las olas" (por otro nombre "El comunista) y estaba en Santander. Estaba, digo, pues los dueños se jubilaron al cabo de cincuenta años (o más) y lo traspasaron a unos modernos que dieron al traste con semejante tradición. ¡Era de esperar, y que el Señor nos coja confesados...! Bueno, pues según iba diciendo, en aquel lugar se comía la mejor ternera asada de la ciudad, y los mejores calamares en su tinta (¡tiempos que no volveréis...!), y por si alguien quiere deleitarse con semejante manjar en esta época de penurias, sucedáneos y piensos compuestos, escribo la receta que me fue comunicada por la misma Rosi, es decir, la dueña. Es mucho más fácil de lo que parece a primera vista, y el resultado resulta majestuoso, de forma que espero que nadie se eche hacia atrás.
Ternera asada en el horno Este asado se hace con tapa de ternera o novilla. Se coloca el trozo entero, que es alargado y no se parece al redondo sino que es más plano, en una fuente de horno con un poco de borde, para que no se derrame la salsa. Se restriegan por encima unos cuantos dientes de ajo pelados y aplastados y bastante aceite, pero no aceite crudo sino aceite ya frito, de freír carne anterior, por ejemplo, aunque si no se tiene se fríen varios ajos en una sartén y se le añade ese aceite. Además, se le echa vino blanco, un vasito, y sal. Tal cual se mete al horno a 170-190º (horno medio) y sólo por abajo, y se tiene allí media hora. Pasado ese tiempo se le añaden varios cacillos de caldo de carne, de gallina, por ejemplo, que hay que tener previamente preparado (no de agua), se le da la vuelta y se tiene otra media hora. Luego, cada media hora, se repite la operación, darle la vuelta a la carne y volver a regarla con la salsa. Si es novilla tarda tres horas o algo más en estar a punto, y si es ternera blanca con dos horas suele tener suficiente. Resulta más fina la ternera, pero es más cara y tiene menos sabor. Antes de cortarla, se la deja reposar. Se corta según la veta, es decir, nunca a la contra, con lo que salen unos filetones alargados. Se acompaña con la salsa que se ha hecho al hornearla, suma del aceite, el vino, el caldo y todo lo que suelta la carne. Se puede comer con patatas fritas o con puré de patata. Está mejor de un día para otro, y recalentada en su salsa, pero se puede comer de inmediato. 10月15日 Zarzuela de pescado
Zarzuela de pescado Hay que conseguir bastante pescado, puesto que este guiso no lleva arroz ni patatas ni nada que rellene; es todo pescado. Una mezcla de ellos puede ser: merluza (o pescadilla), rape (cabeza y un trozo, o uno pequeño), congrio de la parte abierta, algún salmonete (etc., con lo que se quiere decir un cuco, o un cabracho, si uno está de humor para desespinarle, o algo de palangre...; en todo caso, pescado bueno, nada de congelados); bastantes calamares y mejillones, amén de algo de marisco, unos langostinos, o gambas, almejas, etc. El pulpo le va perfectamente a este plato, pero hay que cocerlo aparte pues tarda en hacerse bastante más tiempo que el resto. El pescado propiamente dicho (pescadilla, rape, etc.; los salmonetes y peces similares, no) se cuece un poco para limpiarlo y hacer caldo; los mejillones, también. Todo el caldo se cuela y se guarda, y el pescado (y los mejillones) se limpia y se desecha lo sobrante, espinas, cabezas, cáscaras, etc. El pulpo, una vez cocido, se trocea. Se confecciona asimismo un aliño universal español (ajo, pan duro y perejil) con bastantes almendras en el frito. Se machaca en el mortero y se reserva. (Ahora viene lo bueno). En una saltera se fríe una cebolla y varios ajos, todo más o menos picado, un pimiento y una hoja de laurel, y cuando esté hecho se añade bastante tomate pelado y en trozos; también se puede añadir algo de perejil picado. (Esta forma de empezar es la misma que para una paella de pescado). Se deja que se haga una especie de pisto, conseguido lo cual se rehogan en él los calamares troceados y limpios durante diez minutos. Luego se añade vino blanco, el aliño y el caldo que tenemos preparado, el pulpo troceado, el marisco (gambas o lo que sea), los salmonetes troceados (si los usamos) sin espina ni cabeza –es decir, sólo la carne–, y todo cuanto haya crudo. Se deja que aquello hierva y pierda bastante agua (no del todo), y cuando parezca que está (se hace en seguida, y si se tiene mucho tiempo se pone estropajoso) se añade el pescado que tengamos ya cocido y los mejillones. Se revuelve, se le da una vuelta y se deja otros cinco minutos. Se puede adornar con rodajas de pan frito. Al acabar tiene que tener un aspecto parecido al de la foto. Los restos (si sobra caldo, por ejemplo, o trozos de pescado) se pueden usar para hacer una sopa o un arroz con pescado.
9月22日 Sobre algunas verdurasVERDURAS, ESO TAN TEMIDO
Acelgas, judías verdes... La mayor parte de las verduras se pueden hacer de la siguiente y sencilla manera: se lavan, se pican, se cuecen (que cuecen en seguida, diez minutos si es en olla rápida) y se rehogan en saltera con aceite y bastante ajo. Esto se presta a hacerlo con acelgas, judías verdes... Al cocerlas se deben añadir bastante zanahorias en ruedas, un nabo entero y una o dos patatas medianas enteras para que cueza todo junto. Rehogarse también se rehoga todo junto, pero las patatas y el nabo en trozos. Otra forma: se rehogan las patatas, ya cocidas, en trozos y con mucho ajo picado, y cuando están medio refritas se sacan. En el aceite restante se rehogan las verduras, y al final se añaden por encima las patatas ya rehogadas.
Repollo El repollo se lava, se pica y se pone a cocer con agua y sal, un chorizo de sabor fuerte y varias patatas. Tarda en cocer, pero eso ya se va viendo; debe quedar bastante blando, incluso las partes más duras, como el troncho. Cuando está cocido se escurre (el caldo se puede guardar para otra cosa) y se rehoga en aceite en el que previamente se hayan frito muchos ajos. Se añaden las patatas en trozos y el chorizo. Cuando está medio hecho se añade bastante pimentón y se revuelve. El repollo así preparado está muy bueno mezclado con muchas acelgas hechas de la misma forma (cocidas). A todo ello se le pueden añadir zanahorias y nabos en trozos, cocido todo junto.
Verduras a la zamorana En Zamora aliñan las verduras (en especial las judías verdes) de una forma característica: una vez cocidas se dejan templar y se sirven, y cada uno, en su plato, añade aceite de oliva (crudo) y un poco de pimentón. Una vez revuelto está buenísimo, pero, eso sí, el pimentón y el aceite de oliva deben ser de los que hemos hablado tantas veces, que no todos son iguales.
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