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    November 26

    SOPA DE AJO, CASTELLANA, CALADA, COSTRADA

     

                                                                                   Cuando cae la noche...
     
     
     

    SOPA DE AJO; SOPA CASTELLANA; SOPA CALADA; COSTRADA

     

    Sopa de ajo sola, tradicional (para cuatro):

     

    En aceite (hacerlo en un cacharro de barro ya es de nota, pero sirve cualquier cazuela normal) se fríen a fuego medio 5 o 6 dientes de ajo pelados y picados en trozos medianos junto con media barra de pan duro cortado en trozos o rodajas (también sirve el normal, pero queda peor). El pan debe freírse (sin que se queme) y absorber el aceite, y los ajos deben igualmente freírse, coger color, pero sin que se pongan negros.

     

    Cuando aquello ha cogido color se aparta la cazuela del fuego, se deja que el aceite se temple un poco y se añade una cucharadita de pimentón del mejor, que se refríe con lo demás durante un momento teniendo mucho cuidado de que no se queme; es cuestión de darle un par de vueltas.

     

    A continuación, sobre el pan frito y todo lo que contiene la cazuela, se añade un litro de agua (si se tiene caldo, tanto de carne como de verduras, mejor, pero sólo con agua también queda bien) y se sube el fuego. Cuando hierve se pone el fuego al mínimo y se deja que cueza muy despacio durante diez minutos o un cuarto de hora. Luego se apaga y se deja reposar un rato antes de comérsela.

     

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    Esta es la sopa de ajo normal, la de toda la vida, pero admite muchas variaciones:

     

    1/ Freír un tomate pelado y en trozos con el pan y el ajo; lo demás, igual. (También, en vez de freír un tomate, se puede añadir algo de salsa de tomate frito que se tenga hecha, que le da muy buen sabor; esto se debe hacer cuando ya se echado el agua).

     

    2/ Freír un poco de chorizo desmigado o de jamón en trocitos junto con el pan y el ajo. Por supuesto, se pueden freír las tres cosas juntas, chorizo, jamón y tomate.

     

    3/ Al acabar, cuando ya ha cocido y vamos a apagar el fuego (esto se puede hacer tanto si le hemos añadido tomate, jamón o chorizo, como si no), se añade un huevo. Se casca, se deja que la clara caiga en chorritos y vaya haciendo tiras blancas al entrar en el líquido hirviente, y luego se pincha la yema y se deja que caiga a gotas sobre el líquido. Si se echa la yema entera, sin romper, se cuaja y se convierte en un bloque amarillo que no se hace trocitos, que es lo suyo. Por supuesto, también se puede añadir el huevo batido. En cualquiera de los casos se observará que éste se convierte en tiras blancas y amarillas (la clara y la yema).

     

    4/ Un chorro de vino (menos de medio vaso de vino), añadido con el agua, le da muy buen toque al resultado final.

     

    5/ A la sopa de ajo se le puede añadir un poco de cualquier guiso que se tenga hecho y a mano, como un resto de lentejas, unas judías verdes que han sobrado... (etc.), lo que se lleva a cabo una vez que esté hirviendo. Así espesará un poco y estará mas sustanciosa.

     

    Si la sopa es muy historiada, es decir, tiene un poco de todo aparte del pan, el ajo y el pimentón (chorizo, jamón, tomate, huevo o alguna de estas cosas), se le suele llamar sopa castellana.

     

     

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    Otra forma de hacerlo es la siguiente: sopa calada, costrada.

     

    Se fríen despacio y en aceite ajos en trozos, y cuando tienen color marrón (no negro) se añade el pimentón. Se le da una vuelta con mucho cuidado de que no se abrase y se añade el agua. Se deja cocer diez minutos, y cuando ha cocido se vierte este caldo en una fuente con borde cuyo fondo contenga suficientes rodajas de pan duro; a esto se le llama "calar el pan" o "calar la sopa". Se deja que el pan absorba el caldo, y tras un reposo de cinco o diez minutos se puede comer. De esta forma también queda muy bien.

     

    Si esta fuente con la sopa calada se mete a horno suave, a menos de 100º y con el horno encendido sólo por debajo, y se mantiene allí bastante rato (hasta coger la costumbre, es decir, las primeras veces que se haga, es preciso vigilar lo que sucede cada diez minutos), se observará que se va resecando, y cuando esté a nuestro gusto, más o menos seca, se come en un plato llano con tenedor en vez de con cuchara. Así también queda muy bien.

     

    Por último: si además se gratina la parte superior en el horno para que haga costra, lo que tenemos es una costrada, plato antiquísimo de la cocina española que confeccionaban metiéndola en aquellas calefacciones que había antaño en las casas de pueblo antiguas y llamaban gloria. Y bueno, si por encima se añade bastante queso rallado a la hora de gratinarlo (queso del mejor, por supuesto), el resultado entonces ya no tiene nada que ver con la humilde sopa de ajo, pero está tan bueno que a los niños les encanta (que ya es difícil), y así comen sopa de ajo, que suelen odiarla.

     

    La sopa de ajo, todas las sopas de ajo, desde la más sencilla a la más complicada, constituye una cena buenísima, baratísima, facilísima de hacer y de lo más digestiva, de forma que no se puede pedir más.

     

     

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    Ah, y si alguien está interesado en el cine, puede echar una ojeada a esta página de reciente publicación:

     

    HISTORIA DEL CINE PARA IGNORANTES

     

    November 06

    Cómo hacer una fabada buena

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    Esta es la receta de fabada del rockero (también llamado Monticola). Pertenece a uno de mis libros (novelas de aventuras), uno que se llama "Crucita y yo", y me parece que ya la he puesto en algún lado (en alguno de mis innumerables blogs), pero ni sé en dónde ni tengo ganas de averiguarlo, pues perdería toda la tarde. Eso sí, todo lo que se dice es verdad, literalmente cierto.

     

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    Uno de aquellos días Crucita cometió la imprudencia de decir a Monticola lo siguiente.

    –Oye, ¿cuándo nos vas a hacer una fabada? Llevas años diciéndome que vas a hacer una y aún no la he probado.

    ... y entonces el Rockero hilvanó una de las suyas.

    –Hacer una fabada es muy fácil, escúchame bien, yo sólo te digo tres cosas: las fabes deben brillar. Si su piel es mate te han engañado, te han vendido del ejercicio anterior; esa es la primera... Oye, ¿no me has dicho que te lo cuente? Pues escucha. ¿Tú sabes qué es un cerdo granillero? Pues es el cerdo que necesitas, un cerdo que se ha alimentado de las bellotas y castañas caídas en el suelo; esta, la segunda. Te costará encontrarlos, pero cuando tengas ambos ingredientes, ya puedes ponerte a cocinar. Con un poco de cebolla, otro poco de ajo y unos chorros de aceite de oliva no puedes fallar, te quedará bien hasta el pantruque. Y al final, cuando vayas a servirla, ten en cuenta que las fabes se sacan a la mesa en una sopera del siglo XVIII, una sopera del Barroco; si no, no es lo mismo... ¡Ah!, y la tercera, que se me olvidaba. Si se toma café debe ser de puchero, y en plan de rizar el rizo, es mejor tomarlo por el culo; hace muchísimo menos daño. Sí, no os riáis. El café, a partir de ciertas edades, es mal admitido por el estómago y se debe tomar directamente a través del intestino grueso en forma de lavativa. ¿Os seguís riendo? Bueno, ya os enteraréis de mayores de lo que vale un peine. ¡Qué atrevidas sois las jóvenes! Sin embargo, aquí no vamos a hacer una fabada. Mejor vamos a hacer unas verdinas con andaricas, que son mucho más digestivas. ¿Tú qué dices?

    –¿Yo...? Que sí, claro. ¿Cuándo las hacemos?

    –Pues si queréis, mañana. Vamos a un sitio que sé yo, compramos todo, y mañana... Pero para comerlas pasado, ¿eh?

    –Bueno, como usted diga; nos las comemos pasado.

    ... y cuando al día siguiente estábamos en la cocina guisando..., vamos, yo mirando, la niña con delantal y ayudando y Monticola con sus manejos, él trajo dos libros y, dirigiéndose a Crucita, dijo,

    –Ya sé lo que tú eres, lo he encontrado mirando un libro de cocina y luego el diccionario. Mira, aquí lo pone, escucha. Tú no eres una gallina de Guinea como tú te crees, ni tampoco una cigüeña. No, mujer, lo que tú eres es una chachalaca.

    –¿Una chachalaca? ¿Y eso qué es? –y Monticola, todo seguido, leyó, (...)

     

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    Nota: el que quiera enterarse de lo demás, que lea el libro.

     

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     Posdata: Esto es una broma, pero en este blog  hay varias recetas que hablan en serio de fabadas y alubias, y para que no tengáis que buscarlas os pongo los enlaces:

     

    alubias de las buenas

     

    más sobre alubias

     

    fabada genuina

     

    alubias con langostinos y mejillones